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FRANCO

MILLAN ASTRAY

VALENZUELA

Reseña del acto.

Con una buena asistencia para la publicidad que había recibido (dentro de la Facultad de Historia de la Universidad de Sevilla no había ni un solo cartel anunciador, más que en la puerta del aula donde se celebró, que asimismo nos costó trabajo encontrar), sólo el boca a boca, invitaciones repartidas desde la Universidad de Sevilla o desde la propia Fundación División Azul, así como una reseña en la sección de anuncios de la revista Soldiers, asistimos a un acto profundamente emotivo.

Emotivo porque, por encima de las respectivas y posiblemente distintas ideologías políticas de los asistentes, la gesta de la División Azul, especialmente la de los prisioneros que, en condiciones extremas mantuvieron su dignidad y su orgullo de españoles, ha sido injustamente olvidada o despreciada, en la actualidad, sólo se habla de si muchos o la totalidad de sus miembros fueron reclutados obligatoriamente, mientras que, en realidad, y según quedó suficientemente demostrado por las declaraciones de D. Angel Salamanca y los comentarios de los antiguos miembros de la División asistentes, no sólo no fue necesario realizar reclutas forzosas, sino que hubo miles de voluntarios que, por encontrarse los efectivos previstos totalmente cubiertos, no pudieron marchar hacia la gloria y la muerte, como si de legionarios cumpliendo con los espíritus de acometividad y de acudir al fuego se tratara.

Asimismo, fue muy interesante, incluso para quien esto escribe, que ha leído varios libros sobre el tema, conocer la historia de boca de uno de sus protagonistas, de una persona que escribió la historia con su sangre y su sudor en los trabajos forzados siberianos, una historia escrita a golpe de los temibles látigos rusos y los culatazos de los centinelas, una historia de amistad, compañerismo, traición incluso por parte de algún prisionero o de españoles que colaboraron con los rusos.

D. Angel Salamanca nos relató de forma amena, didáctica y apasionante, cómo, en los inicios de la batalla de Krasny Borj, las posiciones españolas fueron literalmente machacadas por 800 cañones rusos durante dos horas, preparando el asalto y cómo, esa misma preparación artillera, fundió la nieve, a pesar de los 25 grados bajo cero que soportaban, obstaculizando el paso de los blindados enemigos, con el resultado, inesperado dada la asombrosa desproporción, en número y material, de las fuerzas defensoras con respecto a las atacantes, de que los rusos no lograran plenamente sus objetivos.

La falta de comida, la habilidad de algunos españoles, como D. Victoriano Rodríguez, para "lidiar" con los rusos, las distintas negociaciones, los intentos desesperados de contactar con sus familiares en la Patria, pasaron ante nuestros ojos y, por fin, la liberación, las cinco expediciones de regreso y el reencuentro con los familiares y amigos.

Entre los asistentes, como ya he mencionado, se encontraban personas de muchas edades, desde jóvenes que, al parecer, querían conocer la historia que, a menudo, se les oculta, hasta quienes vivieron esa misma historia y ahora la comentaban con quienes fueron sus compañeros de fatigas, personas que, durante el debate, hicieron interesantes preguntas que mostraban claramente su interés y curiosidad por el tema.

Por último, aconsejar, a título personal, a los interesados en la historia de la División Azul, leer la serie de libros "La Gran Crónica de la División Azul", obra del ex divisionario, recientemente fallecido, D. Fernando Vadillo, el libro "Esclavos de Stalin", escrito por D. Angel Salamanca o la obra "Nieve Roja", escrita por los hermanos Fernando y Miguel Angel Garrido Polonio, sobre la repatriación de los restos de los divisionarios caídos en Rusia y, por último, si tienen ocasión, visitar el pequeño museo existente en la sede madrileña de la Fundación.