¿ QUID ERGO EST TEMPUS ?
El Legionario posee una finura de espíritu de la que no puede despojarse hasta que fallezca, aunque él lo pretenda o aunque se lo nieguen los ajenos. Sea éste un Chapiri matamoros o un Kepi Blanc argelino, siempre tendrá a mano una navaja bien afilada con la que despedazar o sesgar lo que la vida, justa o injustamente "le vaya proporcionando". En la vida civil lo que el Guerrero despedace y arroje al cubo de los desperdicios es cosa suya. De eso quizá tenga que rendir cuentas un día. O quizá vaya cosechando lo que siembre; nadie lo sabe.
Se hará artista si llega a comprender que es libre para actuar como le plazca, y que de todos sus actos tienen repercusión en esta vida para sí mismo y para los demás. Si es sensato aprenderá a usar su estilete con prudencia y mesura. Matando unas cuantas veces, hiriendo mortalmente otras, amagando la más. Sus faroles le servirán para conocer las reacciones del prójimo, que es el próximo. Aunque parezca que está perdiendo o crea que pierda, una mueca burlona le volverá a poner en su sitio, en el ring, en la arena.
Con el tiempo se dará cuenta de que lo que sirve, lo válido, no es "lo que la vida le proporcione", sino lo que él mismo se proporcione y lo que proporcione . Entenderá que dejar de luchar es morir, y amará su arma como el combatiente llega a amar su fusil en combates escabrosos. Sabrá que es bueno romper con el sistema. Conocerá que es necesario descargar su adrenalina sobre objetivos concretos y bien definidos , y que no es bueno matar por matar. Sin embargo a veces tendrá que acuchillar sin desfallecer si quiere progresar hacia un objetivo concreto y bien prefijado.
Su lealtad se asemeja a la del "soldado siciliano" al servicio de una "familia". Su clan fué y sigue siendo; porque es eterno. Y al servicio de él se adaptará al entorno cambiante, al devenir de los tiempos, a los diversos escenarios y situaciones, por complicados que parezcan; su navaja será la misma aunque esté oxidada y herrumbrosa, pero su destreza con ella habrá sido la causa de que llegue al fín deseado.
Una vez bajo tierra y ya esqueleto, se reirá a carcajadas contento de su suerte. Bendecirá su vida de golfista, de tunante, de fantasma trotamundos, con sus fallos y equivocaciones, con sus aciertos, éxitos y fracasos porque habrá comprendido que todo tenía que haber sucedido como sucedió, que no podía acuchillar al Destino; Recordará los viejos tiempos en que pensaba que su arma le era indispensable Recordará también su origen y cuando se vislumbre polvo dejará de reir y callará para siempre. Como durmiendo.
Broken Heart