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FRANCO

MILLAN ASTRAY

VALENZUELA

MISA POR MILLÁN ASTRAY EN LA CATEDRAL DE MISA 

EN EL 50 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

El pasado 2 de Enero de 2004 a las 19:00 horas la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios organizó en la Catedral de la Almudena de Madrid una MISA por el eterno descanso del Fundador de La Legión en el 50 Aniversario de su Fallecimiento.

Deseamos informar que fue un éxito pleno de asistencia y de participación legionaria.

Deseamos agradecer a la Iglesia Católica de Madrid en general y al Edán de la Catedral de Madrid y a su extraordinario equipo de religiosos y religiosas en particular el magnífico trato y atenciones recibidas, que sin duda, serán recompensadas, como hacen los Legionarios con aquellos que les tratan con justicia y respeto.

La Misa tuvo una importantísima carga legionaria, como era de esperar: EL Grupo de Honores de la Hermandad Nacional se colocó próximo al Altar, e incluso, después de la Misa se cantó EL NOVIO DE LA MUERTE que fue seguido emocionadamente por todos los asistentes.

El eco de nuestro Himno sonaba a Gloria Celestial en la Catedral y nuestras almas se elevaban al encuentro de nuestro Fundador que pudo comprobar una vez más que desde la Tierra le rezamos con más fuerza que nunca porque le necesitamos mucho en estos momentos de debilidades y de tribulaciones en nuestra Patria.

Será muy difícil olvidar este día que quedará imborrable en nuestro recuerdo y memoria más íntimos. Las caras de satisfacción al final de la Misa lo decían todo: se había hecho lo que se debía hacer por nuestro Fundador y por nuestra Legión.

Lo más emocionante era ver a todos esos asistentes anónimos, muchos de ellos simples visitantes navideños de la Catedral, como se unían a la Causa de nuestro Fundador y de La Legión. El Pueblo nos ama, sí Señores, nos ama como siempre.

La categoría de los asistentes fue de primera línea: Doña Peregrina, la Hija del Fundador, El Teniente General Muñoz Grandes, el Hijo del heroico General de la igualmente heroica División Azul, muchos generales, El Presidente de la Hermandad, Coronel Moya, su Vicepresidente Coronel Sánchez, miembros de la Junta Directiva Nacional, amigos militares y civiles, nuestras esposas, madres, novias, hermanas, amigas, ...., incluso niños que garantizarán el relevo general porque, Señores, esto no se muere, esto revive con una fuerza que sorprendera a a España.

Legionarios alrededor del Altar de la Catedral de Madrid

 

Los Legionarios no pestañean, son como columnas inmóviles más vigoras que las propias de la Catedral de Madrid

El Momento de la Lectura, el Momento del Recuerdo, el Momento de la Oración retumbó en la Catedral ... y las Almas Ardieron ....

 

ADMONICIÓN DE ENTRADA

Nos reunimos hoy para conmemorar el 50 aniversario del fallecimiento de Don José Millán Astray, el Fundador de La Legión.

"Por sus Obras les conoceréis", dicen los Sagrados Evangelios.

Hoy, como Ayer, podemos admirar y disfrutar la gran Obra de Millán Astray, La Legión, dando siempre muestras de esfuerzo y sacrificio por España.

La Legión, tal y como la creó Millán Astray, es una escuela de cristianos, un lugar donde se pueden vivir muchas virtudes militares y cristianas.

La impronta cristiana de Millán Astray empapó profundamente a La Legión y es así como podemos comprender mejor la hermosa estampa del Cristo de la Buena Muerte escoltado por sus leales legionarios.

Cuanto más se profundiza en la vida de Millán Astray, más descubrimos la impresionante caridad cristiana de sus actos.

Todavía hoy, 50 años después de su fallecimiento, se le recuerda en los barrios más desfavorecidos de Madrid por su participación activa en actividades benéficas.

La Legión Española, ardiente defensora de la Cruz, especialmente en los momentos más difíciles para la Iglesia en España, ha tenido siempre guías espirituales de primera línea como el Padre Huidobro, el Padre Caballero y tantos otros Capellanes que hicieron de La Legión un cuerpo militar devoto de La Cruz.

Y este es precisamente el Camino que creó Millán Astray para vivir el cristianismo de una forma tan especial, de una forma tan legionaria.

Por ello hoy nos reunimos aquí, en La Catedral de Madrid, a rezar por Millán Astray, y por su gran Obra, La Legión.

 EVANGELIO

Jesús sana al siervo de un centurión


Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.


Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

 
Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.


Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; Lucas 13. 29 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 22. 13 Mateo 25. 30 Lucas 13. 28


Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.
 

EXPLICACIÓN DEL EVANGELIO

El Centurión de Cafarnaúm
Por Pbro. Dr. Enrique Cases

 

Aquel centurión vivía en Cafarnaúm como Pedro, Andrés y el paralítico. Pero sus circunstancia eran muy diversas. Era un gentil y además militar -hoy diríamos que pertenecía al ejercito ocupante-, mandaba la guarnición del lugar. Muchos pasan por la vida sin enterarse de lo que sucede a su alrededor, van a sus cosas, buscan sus interés y nada más, no sucedió así con el centurión. Lo que estaba pasando en Cafarnaún no le fue indiferente a este militar. Ve los milagros, escucha los comentarios de los habitantes del lugar, se entera de lo que sucede, quizá pregunta. Y actúa como un hombre de bien.

El centurión, como buen militar, tiene dos ideas muy claras: jerarquía y disciplina, sin ellas su mundo sería un caos; y por eso cuando aborda a Jesús tiene muy presente ese estilo de lenguaje y de conducta: está pidiendo un milagro, lo cual problablemente es contrario a las ordenanzas, pero lo pide sin perder el talante castrense[512].

Para empezar, en realidad no pide nada, sólo expone la enfermedad de su criado: Señor, mi criado yace paralítico en casa con dolores muy fuertes[513], como si diera el parte esperando órdenes, no tiene que decir más, un superior no se equivoca.

La respuesta del Señor se adapta al estilo del militar:Yo iré y le curaré. Los dos se debían mirar frente a frente. Sus miradas reflejan confianza y lealtad. el centurión sabe que, si es posible y conveniente, Jesús hará el milagro. El Señor lee en el alma de un hombre bueno y se alegra.

Los que les rodean hacen una recomendación merece que le concedas esto, porque ama a nuestro pueblo y él nos ha edificado la sinagoga, es como decir: te puedes fiar de él. Jesús agradece estas palabras, pero mira el fondo de aquel hombre, y ve algo tan bueno que llega a decir de él ante todos: en verdad os digo, en ninguno he encontrado tanta fe[514], o como precisa Lucas ni aún en Israel he encontrado tanta fe[515].

Y junto a la fe la delicadeza, pues dice a Jesús: Señor, no soy digno de que entre en mi casa; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano. Pues yo, que soy un hombre subalterno con soldados a mis órdenes, digo a uno ve, y va; y a otro: ven, y viene; y a mí siervo: haz esto y lo hace[516].

El centurión pronunció estas palabras, no porque no desease ver a Jesús en su casa, sino porque no quería comprometerle haciéndole blanco de las críticas de los judíos observantes por entrar en la casa de un gentil. Es una muestra de delicadeza que Jesús sabe apreciar.

La hombría de bien de aquel hombre se hace patente. Su modo externo de expresarse es el de un militar. Evoca sus mandatos sobre la centuria e insinúa el poder de Jesús como mayor que el suyo. Sus palabras revelan un interior delicado y atento a los detalles. Más de una vez habría experimentado los desprecios de los judíos por su condición de extranjero, y vería como las relaciones con sus convecinos se limitaban a lo externo. Pero la fe en el Dios verdadero se introdujo en su vida como la semilla en la tierra buena. Es verdad que no basta esa capacidad personal: nadie se salva sin la gracia de Cristo. Pero si el individuo conserva y cultiva un principio de rectitud, Dios le allanará el camino; y podrá ser santo porque ha sabido vivir como hombre de bien [517].

Jesús advierte la calidad de este hombre y lo alaba públicamente:En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande[518]

Luego dirigiéndose a los que le rodeaban dijo con fuerza:Y os digo que muchos en Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores; allí será el llanto y el rechinar de dientes[519].

La fe y la hombría de bien del centurión es ocasión para que Jesús recuerde que la salvación es para todos los hombres sin distinción de raza o de nación. La vida eterna dependerá de la respuesta en la conciencia, y si no se rechaza el pecado no será suficiente aducir que se pertenece al pueblo elegido, sino que serán reos del infierno. La falta de fe de muchos de los israelitas de aquellos tiempos se produjo sin duda por no conservar ese principio de rectitud humana que sí poseía del militar romano.

Como refrendo de sus palabras Jesús realiza el milagro, y dirigiéndose al centurión le dijo: Vete ya que se haga conforme has creído. Y en aquel momento quedó sano el criado[520]. Aquel hombre era el símbolo de la gran cosecha, las primicias de los gentiles, de la salvación de Dios que se dirige ante todo al judío, pero que se abre al griego, al romano y al universo[521].

Nosotros admiramos la fe del centurión y seguimos usando sus palabras en la comunión conscientes de que no han perdido su brillo con el paso de los siglos. San Agustín comenta que al tenerse por indigno de que Cristo entrara en su casa, fue tenido por digno de que Cristo entrara en su corazón. Son una declaración de humildad y de realismo. ¿Quién es suficientemente digno de recibir en su casa al mismo Dios? ¿Cabe pensar que recibir a Jesús es hacerle un favor?. No somos dignos, pero Él no nos rechaza sino que nos busca.“Este centurión afortunado vería, además, sus palabras convertidas en diálogo eucarístico de la espera de los cristianos a lo largo de los siglos. Su casa se convertiría el el símbolo de todo corazón que espera a Jesús. Cuando llegó a ella se encontró con su fe convertida en alegría”[522]

Jesús se maravilló ante el centurión, el Hijo de Dios se admira y se sorprende, se conmueve, lo cual da idea de la grandeza moral de aquel hombre. Bueno es desear que también se maraville Dios de la sencillez de nuestro corazón sabiendo pedir, y conseguir.

 

PRECES

Por Don José Millán Astray, en el 50 aniversario de su fallecimiento, para que Dios le haga partícipe de toda su Gloria Celestial, Roguemos al Señor.

Por La Legión Española, para que sepa mantener sus virtudes militares y cristianas, Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que formaron y forman parte de La Legión Española, especialmente los que tiñeron de sangre nuestra bendita tierra, para que el Señor les dé el consuelo y su misericordia, y les tenga abiertas de par en par las puertas del Reino de los Cielos, Roguemos al Señor.

Por España, por los españoles, para que Dios nos ilumine en nuestro Destino y que nunca nos abandone, Roguemos al Señor.

Por la Iglesia, por todos sus Sacerdotes, especialmente el Papa Juan Pablo II, para que mantengan viva la llama de la Esperanza que Cristo nos abrió a todos, Roguemos al Señor.

 

DESPEDIDA

La Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios agradece profundamente a los asistentes su presencia en la ceremonia religiosa por Millán Astray.

La Hermandad también les invita a participar en los distintos actos que a lo largo del año se celebraran en Memoria de nuestro Fundador.

Por último deseamos agradecer a la Catedral de Madrid su amable gesto por la Celebración de esta Misa.

Gestos tan monumentales como éste hacen que nuestros sólidos cimientos cristianos se reafirmen aun más.

Feliz Año a Todos!!!